Pero… ¿qué es de verdad el dinero?

       Yo mismo me asombro. Llevo media vida trabajando para ganar el dinero con que pagar mi sustento, la casa donde habito y las deudas con mi banco. De las 24 horas que tiene el día 8 las dedico a trabajar para ganar dinero, otras 8 a dormir mal por culpa del dinero y las 8 restantes a tratar de olvidarme del dinero para poder hacer algo más que sentir mi vida regida por él y, a día de hoy, resulta que nadie me había explicado de verdad qué es eso del dinero; esa cosa por la que los hombres viven, mueren, engañan, matan y roban. Yo mismo me asombro, sí, así que hoy he tratado de averiguarlo y he descubierto, con asombro, que no hay demasiada gente que sepa con exactitud qué es esa cosa a la que llamamos “dinero”.

Una primera aproximación simplista al asunto nos revela que, para que algo pueda ser usado como “dinero”, debe reunir, al menos, los tres siguientes requisitos:

  1. Debe ser intercambiable: El dinero es usado como un intermediario en el comercio para evitar las ineficiencias de un sistema de trueque. Cuando un bien es requerido con el solo propósito de usarlo para ser intercambiado por otras cosas, posee esta propiedad. Por ejemplo, pocas personas conservan billetes para colección. En cambio, la mayoría de las personas los conservan por la posibilidad de intercambiarlos cuando lo deseen por otros bienes.
  2. Debe ser una unidad contable: Cuando el valor de un bien es utilizado con frecuencia para medir y comparar el valor de otros bienes o cuando su valor es utilizado para denominar deudas, se dice que el bien posee esta propiedad. Por ejemplo, si gente de una cultura se inclina por medir el valor de las cosas en referencia a las cabras, las cabras serían la principal unidad contable. Un caballo podría costar 10 cabras y una cabaña unas 45 cabras.
  3. Debe ser un conservador de valor: Cuando un bien es adquirido con el objetivo de conservar el valor comercial para futuro intercambio, entonces se dice que es utilizado como un conservador de valor. En el caso anterior, una cabra tendría un problema a la hora de servir como dinero, y es que es un bien perecedero, dado que la cabra con el tiempo muere. Otros materiales, como el oro y la plata, conservan su valor a pesar del paso del tiempo. Es un medio de acumulación o atesoramiento. El dinero, como representante de la riqueza, tiene el poder de comprar cualquier mercancía y se puede guardar en cualquier cantidad. En otras palabras, la función de atesoramiento solo puede realizarla el dinero de pleno valor: monedas y lingotes de oro, piedras preciosas, objetos de oro, etc. El bien escogido como medio de acumulación debe ser siempre algo que pueda guardarse durante largos periodos sin que se deteriore o se pierda.

Como se deduce de lo anterior no es de extrañar que, a lo largo de la historia de la humanidad, hayan sido el oro y la plata las materias primas más usadas como dinero y por eso, cuando yo era pequeño, los billetes de papel moneda del Banco de España llevaban una mención que decía solemnemente: “El Banco de España pagará al portador la cantidad de 100 pesetas”; lo que todos suponíamos que quería decir que, si uno iba al Banco de España, allí estaban depositados el oro y plata necesarios para canjear nuestro billete de 100 pesetas.

Sin embargo esto no era así, porque, al finalizar la a Segunda Guerra Mundial los aliados establecieron un nuevo sistema financiero en los acuerdos de Bretton Woods, en los cuales se establecía que todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y sólo el dólar estadounidense sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onza para los gobiernos extranjeros.

Sin embargo éste sistema era sólamente una parodia grotesca de lo que era, o debía haber sido, el patrón oro según el cual cada divisa -ya fuese el dolar, la libra esterlina el franco o la peseta- no eran otra cosa que una cierta unidad de peso en oro. De ahí que el dólar se definiese como (aproximadamente) “una vigésima parte de una onza de oro”, o la libra esterlina se definiese como “un cuarto de onza de oro”.

Dado que todas las monedas representaban en realidad una cierta cantidad de oro, todo el papel moneda podía ser recuperado por el emisor entregando su contravalor en oro. La tentación de emitir papel moneda sin el debido respaldo en oro daba lugar a que los precios subiesen y a que se viese perjudicado el comercio internacional por lo que, antes o después, el estado emisor debía corregir el desajuste.

Los acuerdos de Bretton Woods, en cambio, tras fijar el valor del dólar como una treintaycincoava parte de una onza de oro, determinaron además que tan sólo los gobiernos extranjeros y los bancos centrales podían reclamar la entrega del oro representado por los dólares acuñados. Incluso a los propios ciudadanos estadounidenses se les prohibió tener oro por encima de pequeñas cantidades destinadas a joyas y otros objetos de los que el oro era materia prima.Todas las demás monedas del mundo dejaron de referenciarse al oro y, a partir de Bretton Woods, se referenciaron al dólar mismo.

Todo pareció funcionar bien durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta. Los Estados Unidos incluso podían emitir más papel moneda sin experimentar mas que ligeras alzas de precios pero,  como señalaron sobre todo los economistas de la Escuela Austriaca encabezados por Mises el sistema estaba viciado, un dólar ya no representaba 1/35 de una onza de oro y el sistema, predijeron, pronto se vendría abajo.

Y así fue. En 1971, las políticas fiscales expansivas de los EE.UU., motivadas fundamentalmente por el gasto bélico de Vietnam, provocaron la abundancia de dólares, lo que planteó dudas acerca de su convertibilidad en oro. Esto provocó que los bancos centrales europeos intentaran convertir sus reservas de dólares en oro, creando una situación insostenible para los EE.UU. que no poseían oro suficiente para hacer frente a las demandas. Ante ello, en diciembre de 1971, el presidente de EE.UU., Richard Nixon, suspendió unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro y devaluó el dólar un 10%. En 1973, el dólar se volvió a devaluar otro 10 %, hasta que, finalmente, se terminó con la convertibilidad del dólar en oro.

Desde 1973 hasta nuestros días, el dinero que hoy usamos tiene un valor que está en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás habitantes de un país, o zona económica, como forma de intercambio y; sin embargo, lo más alucinante de todo esto es que ése dinero es sistemáticamente INVENTADO por los bancos a través de un sistema que, si no fuese porque está legalmente autorizado, una persona de la calle no podría llamar de otra manera que “estafa”.

El sistema a través del cual se “inventa” el dinero que hoy usamos es el denominado sistema de reserva fraccional.

El mecanismo es el que sigue: Las leyes no obligan a los bancos a conservar todo el dinero depositado en ellos sino que, por el contrario, tan sólo les obligan a conservar una determinada proporción del mismo que, en Estados Unidos, por ejemplo, es del 10% y en la zona euro de un alucinante 2%. A éste porcentaje de dinero que los bancos han de guardar se le llama “coeficiente de caja“.

Si desean saber cuales son los “coeficientes de caja” de diversos países pueden consultar aquí y, si aún no creen que el coeficiente de caja en la zona euro es del 2% sólamente pueden comprobarlo en la web del Banco Central Europeo.

Pues bien, gracias a éste “coeficiente de caja” resulta que un banco, una vez dispone de 2 euros reales en sus arcas, puede prestar hasta ¡¡98!! euros ficticios a los particulares, 98 euros que, dado que iran a parar a otras cuentas, permitirán nuevas emisiones de dinero ficticio.

Ya sé que parece increíble, ya lo sé, por eso, para relajarse, quizá lo mejor sea que vean éste video que, de forma amena y sencilla, lo explica muy bien.

Para un jurista lo más llamativo del asunto es, no sólo el hecho de que el dinero sea creado de la nada, sino que, para ello se juegue con la confusión entre dos contratos cuya naturaleza jurídica es muy distinta: el depósito y el mutuo. Pero de ello seguiremos hablando otro día; por hoy me basta haber aprendido que la mejor definición de dinero es la que señala que:

“Dinero no es más que aquello que el gobierno dice que es dinero”

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18 comentarios en “Pero… ¿qué es de verdad el dinero?

  1. Hoy me he comprometido, con una simple anotacion en un documento, ante notario a pagar 75.000 E

    Mi banquero llevó 4 documentos, ademas bastante pequeños, cheques, dos para otro banco y liquidar las hipotecas que ya tenian los bienes, que compraba, otros dos cheques para la empresa vendedora, que a su vez, los entrego al banco con quien matenia las hipotecas, ademas de deudas..

    Yo firme donde dice pagador y con eso lo que he hecho es una promesa de seguir trabajando, puesto que no tengo ahorrado, igual que como casi todos los me invitan a cañas.Somos pobres, con miedo al cartero.

    Esta mañana, nadie vio dinero, ni oro, ni nada que se le parezca, recibi un papel que dice que puedo utilizar dos plazas de garaje.

    Unos siempre trabajan, y otros, siempren disfrutan administrando.

    Mas a mas solo por este hecho, de aquirir derechos, por medio de mi compromiso de pago,u sea trabajar para ganar y pagar, hay un tercero invisible que se beneficia, el papa Estado (todos ???) un 30% del monto de la operacion entre pitos y demas flautas durante los 120 meses de vigencia del arrendamiento finaciero.

    De vedad, el dinero no lo vi y creo que en el banco tampoco estaba.

    El sabado ire al mercadoha comprar lechugas tomates, doradas, mejillones y algo mas para poder hacer la paella de los domingos. Mi tendero si querra ver el dinero, la platica, las monedas algo es algo.

    Es mucho mejor mover el negocio solo con anotaciones, ademas no te manchas las manos aunque si te ensucies la conciencia, pero eso ya es otra cosa.

    Saludos.

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  2. Pues bien, gracias a éste “coeficiente de caja” resulta que un banco, una vez dispone de 2 euros reales en sus arcas, puede prestar hasta ¡¡98!! euros

    Esto o es mentira o está bastante mal explicado.
    Si un banco tiene 100 euros puede prestar 98 y DEBE tener 2 físicamente. No está creando 98 euros de la nada. Almenos, no por este motivo.

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  3. Mmm, como dice “D” no es exactamente así, o al menos no es directamente así.

    Un coeficiente de caja del 2% indica que si un cliente ingresa en su cuenta 100 euros, el banco debe dejar 2 euros en su “caja fuerte” sin tocarlos y 98 euros los puede prestar a algún otro cliente/empresa/banco.

    Lo que pasa es que este dinero puede pasar y de hecho lo hace por varios préstamos: un cliente ingresa 100 euros, su banco presta 96 euros a otro banco, ese banco presta 94 euros a otro banco, etc… Incluso entre ellos, o entre dos entidades financieras “hermanas” podrían hacerlo, pero tampoco tiene mucho sentido pagarte intereses a ti mismo 😛 Aunque con la banca moderna nunca se sabe.

    Así, aparece lo que se conoce como “multiplicador del dinero”. Donde al principio teníamos 100 euros, al final tenemos muchísimos más, cada uno de esos euros generando intereses sobre varios bancos. Por ejemplo, con un 2% (0.02) de coeficiente de caja y 100 euros, se podrían realizar operaciones financieras que llegaran hasta 1/0.02=50 veces más, es decir, 5.000 euros. Es un límite, normalmente no llega a esa cifra, pero es fácil que se acerque…

    En la Wikipedia puedes leer más sobre la reserva fraccionaria, en un apartado te explica mucho mejor todo esto. Yo ni siquiera tengo estudios económicos, así que no es difícil 😛

    http://en.wikipedia.org/wiki/Fractional-reserve_banking

    Pero por favor, modifica el párrafo. Al final el resultado es el mismo (2 euros reales * 50 = 100 euros financieros), pero es un poco más complicado.

    El factor multiplicador, que no sé si lo he comentado, sería 1/coeficiente_caja. En EEUU, por tanto el dinero se multiplica por 10, tal y como aparece en el vídeo.

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  4. Esto es la estafa que se lleva cometiendo siempre, lo que hay que hacer es que corra la voz, cuando la inmensa mayoría de la gente se de cuenta de como funciona el tema, tendrá que acabar la estafa.

    Es sencillamente alucinante ver como esta plantan las pruebas delante, te lo cuentan por la tele, te hacen las leyes, etc. y aquí no pasa nada, simplemente te acuestas y vuelves a madrugar……

    Ánimo y a por ellos.

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  5. Gracias José por tu reflexión, muy justa; muy bien documentado, excelente trabajo. Y gracias también a David por postear el documental. Lo he visto entero, es larguísimo, pero he quedado sin palabras.

    Saludos a todos

    Mónica

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  6. Es lo que se llama creación bancaria del dinero.
    Siguiendo con el razonamiento, los bancos no prestan dinero actualmente, por lo que no se crea dinero bancario, lo que conlleva falta de liquidez en los mercados, que es lo que sucede actualmente

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  7. ¿Verdaderamente sería lo mejor? Me refiero al conocimiento de la “estafa” por parte de los ciudadanos. ¿Cuánto se tardaría en sacar réditos político-electorales por parte de “alguna parte”?. ¿Es efectivamente una estafa, o más bien la verdadera esencia del valor del dinero? ¿Acaso no representa la valoración relativa de las cosas? Al final la inflación y sus consecuencias parece demostrarlo ¿No es más lógico valorar así que con conchas o pedazos de oro? No sé … ¿Y cual es la alternativa? Reitero mi enhorabuena por el blog.

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  8. Da que pensar lo que dijo el propio Alan Greenspan:

    “En ausencia de patrón oro, no hay forma de proteger los ahorros de la confiscación a través de la inflación. No hay depósito de valor seguro. Si lo hubiera, el gobierno tendría que ilegalizarlo, como se hizo en el caso del oro. Si todo el mundo decidiese, por ejemplo, convertir todos sus depósitos bancarios en plata o cobre o cualquier otro bien y posteriormente rechazase aceptar cheques como pago de bienes, los depósitos bancarios perderían su poder adquisitivo y el crédito bancario creado por el gobierno no valdría nada a la hora de reclamar (exigir) contraprestación en bienes. La política financiera del Estado del Bienestar requiere que no haya modo alguno de que los propietarios de riqueza se protejan.

    Este es el vil secreto de los estadistas del bienestar en sus diatribas contra el oro. El gasto deficitario es simplemente un plan para la confiscación de la riqueza. El oro se interpone en el camino de este insidioso proceso. Representa un protector de los derechos de propiedad. Si uno entiende esto, no tiene ninguna dificultad para entender la hostilidad política hacia el patrón oro.”

    Alan Greenspan, “Gold and Economic Freedom” (1966).
    http://www.constitution.org/mon/greenspan_gold.htm

    Curiosa reflexión del luego gurú máximo de la economía estadounidense. Bonito debate se ha montado, no lo esperaba.

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  9. Bernanke & Abel: “Imagine un gobierno que quiera gastar 10.000 millones de dólares (digamos, en submarinos) pero que no tenga capacidad de gravar o pedir prestado del público. Una opción para el gobierno es imprimir los 10.000 millones y usar ese dinero para pagar los submarinos. La renta que un gobierno obtiene imprimiendo dinero se llama señoreaje […] En realidad, los gobiernos que quieren financiar sus déficits a través del señoreaje no imprimen simplemente nuevo dinero, sino que utilizan un procedimiento indirecto. En primer lugar, el Tesoro autoriza al gobierno a pedir prestado el importe equivalente al déficit presupuestario (los 10.000 millones del ejemplo), imprimiéndose y vendiéndose la correspondiente cantidad de nuevos bonos gubernamentales. Sin embargo, los bonos no son vendidos al público, sino que el Tesoro pide (o requiere) al banco central que los compre. El banco central los paga imprimiendo 10.000 millones en moneda nueva, dándoselos al Tesoro a cambio de sus bonos. Este nuevo dinero entra en circulación cuando el gobierno se lo gasta (submarinos) […] El gobierno recauda el impuesto inflación imprimiendo moneda (o haciendo que el banco central la emita) y usándola para comprar bienes y servicios. El impuesto inflación es pagado por cualquier miembro del público que posea dinero, porque la inflación erosiona su poder adquisitivo. Por ejemplo, cuando la tasa de inflación es del 10% anual, una persona que mantenga efectivo pierde el 10% de su poder adquisitivo y, por tanto, ciertamente paga un impuesto del 10% sobre su reserva real de dinero.”

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