Abogados hasta la muerte

Si es usted abogado o abogada ejerciente permítame que le haga una pregunta: ¿se va usted a jubilar?

Piense un ratito, no es necesario que responda en público, sólo respóndase a usted mismo y trate de no engañarse. Si finalmente usted se responde que, con lo que le va a quedar de jubilación, va a tener usted que seguir trabajando mientras dios le dé salud, bienvenido al club de los que vamos a ser abogados hasta la muerte.

Es esta una profesión que envenena y que nubla los sentidos, sostenemos que seguiremos trabajando mientras tengamos salud porque esta profesión nos gusta -y es verdad- pero sabemos que habremos de seguir trabajando porque con lo que nos va a quedar de la Mutua tampoco tendremos otra opción. “Paga más a la Mutua” (te dirá alguno) y tú, mientras asientes con la cabeza, dices “sí, sí, voy a ver si lo hago”, y sabes que no lo harás, porque la economía está jodida, porque la gente no paga y porque bastante tienes con sobrevivir mes a mes y poder pagarle a la Mutua lo que ahora le estás pagando.

Así pues vas a ser abogado o abogada hasta la muerte y lo sabes, quizá ya lo intuías cuando te colegiaste hace 20 ó 25 años, ahora, unos lustros después, probablemente tampoco te molesta mucho pensarlo porque, en el fondo, siempre lo has sabido.

He visto enfermar y morir muchos abogados -cuando eres decano cada abogado que se te muere te arranca un trozo de corazón- les he visto llevar esos últimos meses de vida consumiéndose por dentro, pero, aún así, desviviéndose (sí, des-viviéndose, dejándose la poca vida que les queda) para cumplir los plazos pendientes. Les he visto acercarse enfermos a su despacho y cuando me he cruzado con ellos -ya la muerte pintada en la cara- y les he preguntado, con toda naturalidad me han dicho: es que tengo unos plazos que tengo que sacar… Y así apuraban ellos su plazo inapelable, arreglando los asuntos de los demás hasta que terminaban literalmente de des-vivirse y se iban de aquí a donde ya los plazos y los vencimientos nunca volverán a preocuparles.

Se me encoge el corazón cuando veo esta conducta una y mil veces repetida, se me vienen a la memoria las caras de los compañeros muertos y maldigo este oficio y juro que a mí no me pasará eso. Finalmente paso de la frustración a la ira y acabo pensando en lo poco que deja la Mutualidad, en lo mal que está la profesión, en que no recuerdo una sola ley del gobierno que favorezca a los abogados… Y en que igual hay personas que, tras una vida entera dedicados a esta profesión que envenena, ya no quieren ser otra cosa que lo que son y están destinadas a ser abogados -sin remedio- hasta la muerte.

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6 comentarios en “Abogados hasta la muerte

  1. Querido José
    Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, esta profesión te cala en los huesos y no permite que la abandones.
    Otra cosa es la situación económica de muchos compañeros que con la escasa pensión de la mutualidad no pueden llegar a final de mes, aunque hay otros que pueden disfrutan holgadamente de una jubilación dorada.
    Hablando de los primeros, la situación es muy delicada, he visto como compañeros que en otros tiempos fueron primeros espadas, con despacho en el centro, han tenido que ir vandiendo libros y muebles para poder pagar la calefacción o el alquiler de su vivienda.
    En estos casos ni existen instrumentos de solidaridad suficientes, ni en los Colegios ni en la Mutualidad ni mucho menos gubernamentales.
    Un abrazo antes de vacaciones.

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  2. Hace años propuse que en vez de pagar el turno de oficio nos diesen de alta en la seguridad social como grupo a; no veáis como me pusieron; yo ya lo veía venir y eso que no superaba los 40 años . Hoy mutualidad y autónomos , para sobrevivir. Nunca ningun gobierno favoreció a los abogados, al contrario fue extinguir la libertad de opinión y defensa. Nos merecemos lo que tenemos.

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  3. Yo me tiro del barco a tiempo que soy joven… Me acaban de despedir de mi primer despacho, en el que llevaba desde hacia unos pocos años, yo no lo soporto mas. Una que se rinde, hasta luego y suerte, compañeros…

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  4. Para mí la responsabilidad es de los propios colegios de abogados que jamás han tenido la fuerza y el decoro de defender a sus miembros. Jamás llegaré a entender cómo hemos estado sin cobertura sanitaria pese a que la financiabamos como el resto de la población con nuestros impuestos, mientras la presa se hacían eco de los inmigrantes a nosotros nos dejaban en la más absoluta de las ignorancias. Como jamás entenderé se de cobertura mediante el oficio a situaciones de naturaleza civil que no lo merecen, ni por la materia ni por los trucos, que se están utilizando ese sistema. La defensa de los abogados jamás ha existido y ahora mismo tampoco existe, y el oficio se ha convertido en un instrumento económico de los Colegios de Abogados para recaudar fondos en cursos. No entiendo la publicidad que hace el colegio, y como lo pone de manifiesto lo irracional de que ir al teatro puede bajar el IVA y sin embargo defenderte penalmente o reclamar una custodia liquid de un 21% más las tasas judiciales. Y menos mal que les privaron a los colegios de la percepción de cuotas por la multicolegiación, ya que de ellos no salió eliminarla. Voy a cumplir 40 años de colegiación puedo asegurar con total fundamento y experiencia que jamás en ningún momento y ni por un solo instante me he sentido protegido, defendido o acompañado por el Colegio de Abogados.

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  5. Estimado José,

    Triste artículo el que escribes. No te falta razón pero no es una situación muy diferente a la de otros autónomos. Bajo mi punto de vista, cada uno es dueño de su propia vida y solo uno es responsable de su propia felicidad.

    Leía un comentario anterior en el que un chico joven que ha sido despedido de su primer despacho, ha decidido dejar la profesión. No digo que esta sea la salida, pero si su felicidad pasa por dejarlo, entiendo que lo haga.

    Conocemos casos de muchos compañeros que han tenido una vida plena, y aunque la pensión mutualista que le queda no de para mucho, su trabajo y buena gestión les ha permitido tener una buena jubilación. Otros en cambio, también amigos y compañeros, han sufrido toda su vida para llegar a fin de mes.

    Eso si, luego está la pasión hacia nuestro trabajo. Alguien dijo una vez: “Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar nunca”. Y aquí si entiendo a los compañeros que con 70 años siguen ejerciendo.

    Un saludo a todos,

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