La marcha granadera

Se escribe mucho sobre himnos en tuíter estos días. Quién les acusa de una cosa, quién de otra… y suele ser objeto de críticas especialmente furibundas el llamado himno de España; es decir, la vieja marcha granadera.

Carece de letra —siempre careció de letra— pero, como todo sirve al interés político, los más radicales de uno y otro bando tratan de atribuirle como «letra» unos oportunistas versos de Pemán. Hacen mal, la marcha granadera jamás tuvo letra y me parece perfecto que siga sin tenerla pues no sería decente cantarla en sólo una de las lenguas de España.

La marcha granadera tiene una historia realmente antigua y que se pierde en la bruma de los siglos.

Muchos afirmaron su origen prusiano, otros le atribuyeron origen popular, sea como sea, la primera partitura que conservamos de ella data de 1761 y aparece en el «Libro de la Ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan nuevamente en la Ynfant° Española» compuestos por Don Manuel de Espinosa.

Nuestro himno, pues, nace al parecer con la humilde misión de servir de toque de marcha para los ejércitos españoles del siglo XVIII y sonaba, más o menos, así:

Como su nombre indica era un toque de ordenanza específico para los cuerpos de granaderos pues los fusileros ordinarios disponían de su propio toque de ordenanza, la llamada «marcha fusilera» que, por cierto, también sirvió de música introductoria a los mensajes reales en bastantes emisiones radiofónicas a principios del siglo XX.

Cómo llega un toque de ordenanza a convertirse en himno de España es cuestión de pura casualidad. El ordenancista Carlos III fue previendo música de honores para cada suceso en qué hubiesen de rendirse estos pero, al llegar al punto de determinar los honores que habían de rendirse al Santísimo Sacramento, optó porque se hiciese sonar en esos casos el toque de marcha de los granaderos. Uno debe imaginarse a las tropas arrodillándose ante la custodia al tiempo que sonaba la marcha granadera y no le cuesta trabajo imaginar que se identificase esta marcha de soldados con la música de las grandes ocasiones. Los reyes también decidieron que, cuando se acercasen a un establecimiento militar, se les rindiesen honores haciendo sonar el toque de marcha de los granaderos y de ahí a que se le considerase marcha real y de ahí a himno de España no había más que un paso pero, ese paso, por diversas razones, tardó mucho en darse.

Tras el destronamiento de Isabel II el general catalán Joan Prim i Prats convocó una comisión para promover un concurso que buscase un himno para España. Tras muchas reflexiones la comisión recomendó que se siguiese usando la marcha granadera.

Quizá el éxito de la marcha granadera como himno de España radica en su humildad: por carecer, carece hasta de letra, de forma que uno puede silbarla, tararearla o corearla en la lengua y con la letra que prefiera… algo muy útil en un país que habla al menos cuatro idiomas. Por otro lado, la funcionalidad de los toques de ordenanza y de las músicas de marcha en los ejércitos es bien sencilla: sirven para acompasar el paso de los hombres y facilitarles el que anden coordinados y, en este punto, uno encuentra hasta un mensaje oculto en esa música que se concibió con el único fin de hacernos andar juntos.

Pero, si aún así, todavía se insiste en la naturaleza franquista, monárquica, imperial o cristiana de la humilde «Marcha Granadera», esta todavía nos reserva una sorpresa pues, hace relativamente poco tiempo, se descubrió el asombroso parecido de nuestra humilde heroína con la música de una composición musulmana: la nuba Al-Istihlál, compuesta por el famoso filósofo y músico zaragozano, el musulmán Ibn Bayyah, más conocido entre los cristianos como Avempace.

Tras este golpe de efecto resultaría que la marcha granadera, el actual himno de España, tendría origen andalusí y estaría compuesta por un musulmán… ¿alguien da más?.

Sin letra, para cantarla en cualquier idioma, con un mítico origen zaragozano-andalusí-musulmán para que relativicemos la importancia del credo de cada cual y, en fin, sin más aspiración que ser una música humilde que suena con la única intención de producir concordia y permitir que todos caminemos juntos. ¿Alguien le puede pedir más a una melodía?

Les dejo con la nuba Al-Istihlál, disfrútenla.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s