El día de las valientes

El día 18 de abril, la víspera de las movilizaciones del 19 y justo cuando se anunció que los jueces y fiscales suspendían sus concentraciones fue un día duro, pues, seguir era arriesgado y suspender devastador para la moral de los compañeros y compañeras. No hubieron demasiadas dudas y seguimos solos, no quedaba más remedio que encomendarse a la voluntad y al coraje de los compañeros y las compañeras.

Casi como para conjurar la adversidad fui escribiendo en redes una especie de oración en forma de post que titulé «La hora de los valientes».

El 19A, sin embargo y para sorpresa de muchos, fue la movilización más numerosa de la historia de la abogacía española y lo ha sido gracias precisamente a los y las valientes, gracias a personas como Mari Carmen.

En principio no había nada planeado por la Red en Talavera de la Reina; sin embargo, Mari Carmen, no iba a dejar pasar la ocasión de ser útil a la causa y se fue con su cartelito al juzgado… y no, no estuvo sola; porque como veis en la segunda fotografía pronto otros compañeros se unieron a ella. Os aseguro que la próxima vez —y será pronto— Mari Carmen volverá a los juzgados de Talavera y esta vez irá rodeada de muchos compañeros.

El 19A era el día de los valientes y Mari Carmen fue una de ellas, sirva este articulito para dar las gracias a todas esas compañeras y compañeros de corazón generoso cuyo coraje y valentía hizo posible el 19A.

Muy pronto volveréis a tener la oportunidad de echaros a la calle y esta vez os aseguro que no estaréis solos.

Muchas gracias compañeros, muchas gracias Mari Carmen, sois únicos.

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Bromas las justas

Dice el ministro que nos va a subir a los abogados de oficio un 32% y eso —que parece mucho— es una puñetera ofensa porque con eso tardaremos 11 años en lograr que un abogado de Cartagena, Murcia, Cáceres, Melilla o Palma de Mallorca cobre lo mismo que uno de Olot o Chinchón, quienes, por cierto, también cobran una birria insultante.

Lo que debería hacer el ministro, de entrada, es cumplir el artículo 11 de la ley de tasas y aplicar los 38 milloncitos de euros que ha rapiñado gracias a las tasas judiciales a justicia gratuita. Con eso el territorio común tendría una subida del 100% y con eso habríamos recorrido tan solo UN TERCIO de lo que nos separa de la retribución miserable que reciben en Cataluña o Madrid.

Los abogados del territorio común cobramos una birria demasiado birria como para que ahora venga el ministro a aplacar las protestas con un ofrecimiento miserable que aún rebaña los 38 millones de las tasas para el agujero negro habitual.

Mire ministro, lo que hay que hacer es elevar la retribución de los abogados de oficio en TODAS las comunidades autónomas hasta niveles dignos y las que dependen de usted (las del territorio común) al mismo nivel de todas. No nos venga con milongas para acallar las protestas de los abogados o engañar a la opinión pública. No está el horno para bollos.

Bromas las justas.

La hora de los valientes

Mañana a las 12 de la mañana muchos abogados se van a manifestar en la puerta de las sedes judiciales de España y lo harán movidos exclusivamente por sus convicciones. A estos abogados les importa muy poco si quienes dicen representarles les apoyan o no, porque los abogados y abogadas de España no necesitan que nadie les represente cuando ellos están presentes: del más importante al menos importante y de la mayor a la menor nadie es más que nadie en la abogacía española y tan abogado es el primero como la última. Quien se crea importante comete el peor de los errores.

Mañana a las 12:00 es la hora de los que hacen lo que dicen, de los que de verdad valen porque sirven, es la hora de los valientes.

Mañana a las 12:00 ya no habrá lugar para más trucos de los malabaristas del lenguaje, de esos expertos en decir una cosa y hacer la contraria, de esos que dicen que apoyan pero que luego no van, de esos que dicen estar del lado de los abogados pero nunca encuentran tiempo para acompañarles en sus reivindicaciones mientras que siempre lo tienen para acudir a tomas de posesiones de ministros, cursos de canapé y moqueta y congresos a gastos pagados.

Mañana es la hora de la abogacía real, de la abogacía de verdad, de la que pelea por la profesión sin necesidad de dietas ni cargos, de la que sabe defender las causas mas difíciles en la soledad más absoluta. Mañana es la hora de los importantes, no la de los que se dan importancia, mañana es la hora de los que hacen y no la de los que dicen, mañana es, en fin, la hora de los abogados y abogadas de España y quien no esté allí con ellos habrá elegido el lado de lo irrelevante y lo prescindible.

Yo no sé dónde van a estar muchos mañana pero si sé dónde estará la abogacía real a las 12 de la mañana. Espero verte allí.

Subidas absolutamente insuficientes para la justicia gratuita.

Los Presupuestos Generales del Estado 2018 elevan en un 30% las cantidades destinadas a retribuir a los abogados de oficio del territorio común y eso podría estar bien si no fuese porque estos reciben un tercio de lo que perciben los abogados de otras comunidades autónomas, de forma que, para obtener una mera equiparación, haría falta una subida del 300% cifra diez veces superior a la que se observa en los presupuestos generales.

En 2017 el estado recaudó por tasas judiciales la cantidad de 38.000.000 de euros que, nuevamente y sin dar explicaciones, vuelve a NO destinar a justicia gratuita (destina sólo 11 más que el año pasado) a pesar de la dicción del artículo 11 de la Ley de Tasas. Es decir, vuelve a distraer 27 millones de lo recaudado por tasas a otros fines.

Tras 22 años de no subir ni un céntimo ha bastado una amago de huelga y ha bastado que nos encontremos en la antesala de un año electoral para que el gobierno coloque a los letrados de oficio en niveles de retribución de hace más de 10 años y muy lejos de los ya de por sí bajos ingresos que reciben los letrados de otras comunidades autónomas transferidas.

En todo caso esta subida de lo presupuestado no implica que vayan a subir las retribuciones —puede deberse a un aumento de los servicios del turno— las retribuciones subirán cuando se modifiquen los baremos y eso, ya sabemos que, desde 1996, no ha ocurrido, de forma que somos nosotros quienes debemos ocuparnos de que esto ocurra.

Por lo demás el presupuesto en justicia sube la mitad que el año pasado por lo que, mucho nos tememos, que si malos fueron los resultados de 2017 peores lo serán en 2018.

El apóstol de la no violencia

Mañana, 4 de abril, se cumplirán 50 años del asesinato de Martin Luther King, una persona que jugó un papel crucial en la lucha por los derechos civiles de la minoría negra y cuyos métodos pacíficos le convirtieron en adalid de la desobediencia civil y la no violencia.

Sé que muchos me dirán que el verdadero apóstol y creador de la desobediencia civil y la no violencia fue Gandhi; sin embargo, antes de diputar a nadie inventor de tales métodos déjenme contarles unos sucesos ocurridos en torno al año 33 del siglo I en Jerusalén. Trataré de traducir debidamente porque es Flavio Josefo quien nos cuenta la historia, un testigo absolutamente histórico:

Pilato, el procurador de Judea, hizo marchar al ejército de Cesarea a Jerusalén, para establecer allí sus cuarteles de invierno y también con el fin de abolir las leyes judías. Pilato hizo colocar sobre las insignias de su ejército efigies del César y las trajo a la ciudad sabiendo que nuestra ley nos prohíbe incluso la creación de imágenes; por eso lo que los ex procuradores solían hacer era entrar en la ciudad con enseñas que no tuviesen esos ornamentos. Pilato fue el primero en llevar esas imágenes a Jerusalén y las instaló allí; cosa esta que se hizo sin el conocimiento de la gente, porque se hizo en la noche; pero tan pronto como lo supieron, vinieron en multitudes de Cesarea, y rogaron a Pilato durante muchos días para que quitara las imágenes; y como él no atendió sus peticiones, porque supondría una injuria al César, comoquiera que las multitudes todavía perseveraban en su pedido, en el sexto día ordenó a sus soldados que tomasen secretamente sus armas, mientras él ocupaba su silla de juzgar, qué había colocado en un lugar despejado de la ciudad donde había situado previamente al ejército que estaba listo para reprimir cualquier revuelta; y cuando los judíos volvieron a pedirle que retirase las efigies, dio una señal a los soldados para que los cercaran y amenazó a la turba con que su castigo sería la muerte inmediata a menos que dejaran de molestarlo e hicieran lo posible por regresar a casa. Sin embargo los judíos se arrojaron al suelo, ofrecieron sus cuellos y dijeron que preferían la muerte a que la sabiduría de sus leyes se transgrediera; Pilato quedó tan profundamente afectado por la firme resolución de los revoltosos de mantener sus leyes inviolables que ordenó que las imágenes fueran llevadas de vuelta desde Jerusalén a Cesarea.

Sorprendente ¿verdad?. Aproximadamente en las mismas fechas en que se suele situar el relato evangélico de la crucifixión, Pilato había tenido que enfrentarse a una revuelta pacífica que acabó impresionándole de tal forma que acabó arrostrando incluso la posibilidad de ofender al César. No sabemos quién organizó esa revuelta de las efigies, ni a quién se le ocurrió la idea de ofrecer el cuello a los soldados, aunque muchas teorías sugerentes podrían lanzarse por una mente inquieta. En todo caso debo decir que esta es la única revuelta que parece haber tenido éxito contra Roma pues las demás revueltas violentas fueron aplastadas sin piedad.

Sospecho que la desobediencia y la no violencia son métodos antiguos y mucho más eficaces de lo que podría pensarse en un principio.

Yo, desde luego, recuerdo la tremenda conmoción que causó la muerte de Martin Luther King y recuerdo cómo la tele de Franco informó profusamente de una noticia que la población española no podía colocar en su justa dimensión y mucho menos yo que por entonces era solo un niño. Fue una primavera complicada aquella primavera de 1968. He vivido 50 años más desde entonces.

Tercer hilo, gobiernos y regiones de tercera

Esta que ven en la foto es la pomposamente llamada estación de ferrocarril de «Murcia del Carmen»; en realidad bastaría con decir «Murcia» pues, en esta ciudad, desde que cerró la estación de Caravaca, no queda más que una estación de ferrocarril: la que ven.

Les pongo en situación: Murcia es la séptima ciudad de España por población y tiene, por ejemplo, más habitantes que Bilbao, pero, a diferencia de Bilbao —o de Albacete, ciudad a la que triplica en población— la estación de «Murcia del Carmen» no pasa de ser un lamentable apeadero impropio de las necesidades de una ciudad como esta.

Dicen que ahora quieren que llegue el AVE, pero no un AVE normal como en el resto de los lugares de España, sino un AVE que utilizará estas mismas vías que ven —de ancho ibérico— y las compartirá con los mastodónticos trenes de mercancías que el Puerto de Cartagena saca diariamente a través, sí, de este mismo trazado.

Para que se hagan una idea de lo que se va a hacer tienen que imaginar que, en lugar de los cuatro carriles que ven en primer plano en la foto, habrá seis: uno de los carriles será usado por todos los trenes y el otro, opcionalmente, por AVEs o trenes de mercancías, dependiendo de si se trata de un tren de ancho de vía europeo o ibérico. Miren, casi mejor que que se hagan una idea, les pongo una foto:

Ya pueden imaginar que esto de los seis carriles (tres por vía) originará no pocos problemas pues, a poco que lo piensen, se darán cuenta de que uno de los raíles será utilizado en el 100% de las ocasiones mientras que, los otros dos, se repartirán el uso en proporciones aún por fijar, lo que determinará un desgaste diferencial de los raíles no deseable. Y, sin embargo, el anteriori es, sin duda, el menor de los males. Es el menor de los males porque el verdadero problema es que lentos y pesados trenes de mercancías (el Puerto de Cartagena es el primer puerto granelero de España por tráfico de mercancías) compartirán los raíles con trenes que pueden superar los 300 kilómetros hora. Para que se hagan una idea, un AVE puede y debe disponer en las curvas de unos peraltes más pronunciados que los de un lento tren de mercancías; un AVE puede superar desniveles que un pesado mercancías no puede atacar y, en fin, una vía para tráfico de mercancías no es el tipo de vía más aconsejable para el AVE. Si a esto unen ustedes que la existencia de tres raíles convierte los cambios de agujas en un puzzle tan poco divertido como eventualmente peligroso (vean foto) comprenderán que lo que quieren traer como AVE a la Región de Murcia no sea sino una burla más a los habitantes de esta región.

Porque, si lo que les digo es infamante para la ciudad de Murcia, en el caso de Cartagena es para declararnos independientes otra vez y pedir nuestra anexión al país más cutre del mundo; pues peor no parece que nos pueda ir.

Cartagena es el primer puerto granelero de España por tráfico de mercancías (sí, como suena) y su conexión con un trazado ferroviario adecuado es vital para su futuro y el de toda la Región y, sin embargo, el primer puerto granelero de España y una comarca con más habitantes que toda la Comunidad Autónoma de La Rioja se ven obligadas a padecer unas infraestructuras ferroviarias que no padecen lugares como, por ejemplo, Ciudad Real o Lleida, lugares respetabilísimos pero con una población y actividad muy inferior.

Lo que los sucesivos gobiernos nacionales (PP y PSOE) le están haciendo a la Región de Murcia es un insulto a las muchísimas personas que la habitan.

Dicen que no hay dinero, pero, en cambio, sí hubo dinero para hacer un AVE a Valladolid, León o Sevilla con dos plataformas, sin «terceros hilos» y sin dejar fuera de combate a un puerto (el de Cartagena) que aporta más riqueza a este país del que estos sujetos son capaces de pensar.

Felípe González era sevillano, Aznar vallisoletano y Zapatero leonés… es curioso que esos sean los destinos preferentemente fijados para los AVEs en España y que estos hayan sido sus primeros trazados; pareciera que en España los trenes se construyesen para que los gobernantes se vayan de vacaciones, Isabel II a Aranjuez y cada presidente a su pueblo. Con los kilómetros de AVE construidos, si, en lugar de unir Madrid con la periferia, se hubiesen conectado las ciudades de la costa española, el 80% de los españoles tendrían AVE en estos momentos, nuestros puertos de mar estarían funcionando a tope de sus capacidades y tendríamos un país más vertebrado y mejor preparado para enfrentar la crisis; pero no, aquí se sigue pensando con la mentalidad borbónica que obliga a unir el centro del poder político (Madrid) con los súbditos de la periferia en lugar de unir personas, zonas económicas y puntos logísticos de importancia; es decir, se sigue pensando el futuro de España con la mentalidad de un absolutista reaccionario de hace 200 años.

No es difícil entender que nos jugamos mucho en este envite y que, tanto Murcia como Cartagena, se juegan su futuro y el del resto de las ciudades de la región. Y han de saber los que nos gobiernan que esta partida no se gana cepillando el traje a sus superiores de Madrid a la espera de que estos les agracien con cualquier donativo; que esta partida no se gana manteniéndose a bien con quien les puso primeros en las listas para que saliesen y no con quienes de verdad les votaron y les colocaron donde están. Desde el AVE a Sevilla en 1992 hasta hoy han pasado 26 años de espera en esta región y 26 años son muchos para que, ahora, en lugar de recuperar los años perdidos nos traigan una infraestructura que nos condenará a un retraso secular.

Resulta incomprensible que esta región aguante tanto, que Cartagena aguante tanto, que Murcia aguante tanto, que Lorca aguante tanto, que Caravaca, Jumilla, Yecla, Cieza, Molina… aguanten tanto. Lo que le están haciendo a esta región no tiene nombre y, si lo tiene, entra en el campo del exabrupto o la injuria.

No sé si lo entienden nuestros dirigentes: ya está bien. Ya está más que bien: háganlo o —si no les dejan hacerlo— déjennos sentir que su indignación es tan sincera como la nuestra, que antes prefieren desagradar a sus jefes que a sus representados, que si sus jefes no les quieren por eso ustedes no tienen por qué guardar fidelidad alguna a sus jefes; por que, si no, sabremos que no están ustedes ahí para servirnos y eso —lo crean o no— les mandará a casa y además con oprobio. Ya está bien.

La mirada de Lavoisier

Ayer estuve hablando de mujeres con mi amigo Juan y el tema —a qué negarlo— resultó interesante. Como Juan es científico, por mi parte, no dejé pasar la ocasión para aprovecharme y meter un par de veces la cuchara en el mundo de las ciencias; en una de ellas comenté la forma en que Francia homenajeaba a sus científicos, cité a Lavoisier y cómo su nombre estaba escrito en la mismísima Torre de Eiffel para público reconocimiento. Mi amigo Juan se detuvo y me dijo:

—¿Recuerdas cómo es el retrato más popular de Lavoisier?

—Sí, le dije, (pues lo había visto hace poco en internet y es el retrato que encabeza este post)

—¿Recuerdas cómo Lavoisier parece que esté mirando a las alturas con cara de borrego degollado? (Me dijo)

—Ahora que lo dices sí, tiene esa cara.

—Sí, sí que la tiene… ¿a que no sabes qué estaba mirando?

Hube de reconocer que no y entonces mi amigo Juan volvió a hablar de mujeres y me habló de Marie-Anne Pierrete Pulze, una mujer rica, hija del concesionario de la recaudación de impuestos de París. Marie-Anne, además garantizar una dote fabulosa, dominaba varios idiomas (entre ellos el inglés y el latín) lo que le permitía estar al tanto de los últimos descubrimientos científicos en las diversas naciones de Europa. Pero no se limitaba a traducir estudios científicos, además los anotaba y por sus comentarios sabemos que era una mujer culta y que conocía perfectamente la materia que estaba traduciendo. En una época donde una hija de buena familia podía hacer poco más que tocar el piano, Marie-Anne resultaba ser una científica formidable.

Marie-Anne se acabó casando con un científico y con el dinero de su dote le acabó montando un laboratorio con los últimos aparatos del momento. Le tradujo y le comentó libros que él era incapaz de entender y dicen las fuentes históricas que «le ayudó» en sus investigaciones científicas.

Probablemente su marido no tendría más remedio que admirarla, reconocerla y amarla con ese amor que hace que los hombres miren a las mujeres con cara de cordero degollado, que es, precisamente, como mira Lavoisier a Marie-Anne en el cuadro del cual, el retrato del científico, es sólo un fragmento.

Eso sí, el nombre de ella no está en la Torre de Eiffel.